Domingo, 23 de abril de 2017

Fuera de Foco

Jorge Morales de corderito a lobo
Silvia Núñez Hernández

Buenos Días Veracruz

Sueños guajiros
David Varona Fuentes

Informe Rojo

Tony Macías y Coldwell, tras el circo de Duarte
Mussio Cárdenas Arellano

@suntos de poder

Los encargados de la seguridad, ¿miopes o pendejos?
Manuel Carvallo Carvallo

Aurelio Contreras

Aurelio Contreras

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Inició su carrera en el periodismo como reportero gráfico en el Diario “Cambio”, en 1995, en la ciudad de Puebla, siendo aún estudiante.

En 1997 llega a Xalapa y se incorpora como reportero en la revista “Políticos de Veracruz”. Ése mismo año ingresa al Diario “El Águila” donde también realiza la función de reportero de información general.

Para 1999, comienza a trabajar en el Diario “AZ”, del que es fundador. Empieza cubriendo las fuentes de comunidad y colonias, y llega encargarse de la cobertura de las fuentes del Gobernador, partidos políticos, organismos electorales, giras presidenciales y reportajes especiales.

En 2002 se traslada a la ciudad de Veracruz para fundar Diario “AZ Veracruz”, del que es su primer Subdirector de Información. En 2003 ocupa la Subdirección de Información en Diario “AZ Xalapa”, cargo en el que permanece hasta diciembre de 2004.

Entre 2005 y 2006 participa en el proyecto periodístico colectivo “Horas Extra”, el primer periódico gratuito que se publicó en el estado de Veracruz, y del cual fue uno de los fundadores e integrante del Consejo de Redacción.

De 2006 a 2014 fue Director Editorial de Grupo Líder, que edita la revista Líder en los estados de Veracruz y Puebla.

Participó como conferencista en el Foro Internacional “La comunicación de cara al siglo XXI: La distribución social del conocimiento en la era de la información”, en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario 2003, organizada por la Universidad Veracruzana.

En 2006, su reportaje “Las muertas de Veracruz” obtuvo mención honorífica en el Premio Estatal de Periodismo “Rubén Pabello Acosta”.

Actualmente es colaborador de la revista etcétera, del noticiario radiofónico “Infórmese” de  EXA FM en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, y autor de la columna “Rúbrica”, que se publica en diferentes medios de comunicación, impresos y digitales.

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La detención de Mauricio Audirac Murillo en la ciudad de Puebla representa una de las claves para desenmarañar el entramado de corrupción que permitió el saqueo de las arcas de Veracruz los últimos doce años.

A pesar de haber caído de la gracia del duartismo desde la mitad de ese infame sexenio, lo que provocó su salida del gobierno, Audirac Murillo mantuvo un perfil público medio en Veracruz, pues nunca se desapareció ni salió huyendo del estado, a pesar de que el régimen anterior le pretendió achacar todos los males de una administración manejada a base de caprichos, rabietas y una voracidad sin parangón.

Con todo y las amenazas del duartismo de proceder en su contra, nunca lo hicieron. Y ello se debe a una causa concreta: el nivel de información que Audirac posee y que podría significar el hundimiento de más de uno de los personajes que hoy en día pretenden deslindarse de la salvaje corrupción de la que obtuvieron grandes beneficios los doce años anteriores.

Nadie como Mauricio Audirac –quizás sólo Ricardo García Guzmán tenga un nivel similar- conoce las cañerías de la administración pública estatal en las que se amasaron increíbles fortunas, mientras se navegaba en las aguas negras de la deshonestidad que marcó al periodo del fide-duartismo.

Mauricio Audirac ocupó todas las posiciones desde las que era posible conocer y manejar, hasta el último detalle, el manejo del dinero público en Veracruz de los dos últimos sexenios. Fue auditor general del Órgano de Fiscalización Superior durante los gobiernos de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, así como contralor y secretario de Finanzas y Planeación con este último. Si alguien conoce cómo, cuándo, cuánto y, sobre todo, quiénes se robaron el dinero de los veracruzanos, es él.

Por razones que sólo Audirac conoce, se calló y nunca soltó prenda de la información en su poder, en la que hay desde los cobros de cuotas a los alcaldes y funcionarios para que sus cuentas públicas quedaran “limpias”, hasta el uso de los órganos fiscalizadores como arma política, el “maquillaje” de las cifras del gobierno estatal y la disposición indiscriminada e ilegal de partidas de dinero público para fines ajenos a su verdadero propósito.

Ahora que finalmente el destino lo alcanzó y deberá responder desde prisión por sus actos, Mauricio Audirac tendrá en sus manos la decisión de ampliar las responsabilidades en el saqueo a Veracruz hasta los niveles que realmente alcanzó. No tiene mucho que perder ya.

Solidaridad y justicia para Armando Arrieta

La detención de Mauricio Audirac no debe ser usada por el gobierno yunista para desviar la atención sobre la incontenible violencia que este miércoles volvió a lastimar a los periodistas veracruzanos, con el atentado a balazos en contra del jefe de redacción del periódico La Opinión de Poza Rica, Armando Arrieta Granados.

Si como dice el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares respeta la libertad de expresión, debe honrar su palabra llegando hasta las últimas consecuencias en las investigaciones de los ataques contra periodistas y establecer una verdadera política pública de garantías para el ejercicio libre del periodismo en Veracruz, construyendo en lugar de destruir, al contrario de lo que muchos de sus correligionarios desean.

Solidaridad y justicia para Armando Arrieta.

La justicia puerca

Miércoles, 29 Marzo 2017 09:31

Desde que se conocieron los primeros datos sobre los “argumentos” del juez Anuar González Hemadi para otorgar el amparo “liso y llano” al auto de formal prisión en contra de Diego Cruz, uno de los llamados “Porkys de Costa de Oro”, por el delito de pederastia en agravio de Daphne Fernández, al estupor se sumó una oleada de indignación por la podredumbre que permea en el sistema de impartición de justicia en el país.

Las consideraciones del juez González Hemadi para decretar el auto de libertad para Diego Cruz –que aún no se concreta, pues tanto la Fiscalía General del Estado como los padres de la agraviada combatirán la resolución- son un compendio de falacias que ilustra muy bien cómo desde un juzgado se puede proteger a un depredador sexual minimizando su conducta bajo argumentos inverosímiles.

El Juez Tercero de Distrito del Séptimo Circuito en el Estado de Veracruz consideró que, a pesar de que Diego Cruz tocó en contra de su voluntad a la entonces menor de edad –los hechos ocurrieron en enero de 2015-, “no tenía la intención de llegar a la cópula vaginal, anal ni oral, pues no existe ni un solo elemento que acredite siquiera indiciariamente esta finalidad en el inculpado, y además, por el hecho perpetrado de momento, sin realizar otro tipo de acto, o expresar palabra alguna, es dable considerar que no existía la finalidad de copular”, por lo cual, según este razonamiento, no existió de su parte intención de violar a la joven, según consta en el texto de la sentencia de amparo 159/2017-IV.

De igual manera, para el juez González Hemadi tampoco se acredita el abuso sexual contra Daphne, ya que el indiciado no tenía “excitación o impulso de satisfacer una avidez sexual, ni el propósito de ejecutar la cópula”, y porque para el juzgador no hay “certeza” de que en los hechos denunciados “haya habido una intención lasciva por parte del activo y por tanto, sea constitutiva del ‘abuso sexual’ que requiere el tipo penal de pederastia”.

La sentencia de 47 páginas aborda otra serie de justificaciones a la conducta de los “Porkys de Costa de Oro” que llegan al más absoluto absurdo, pues con todo y que se establece claramente que la joven fue obligada a subir al auto en el que se encontraba sola entre cuatro hombres, y en donde fue ultrajada incluso con una penetración vaginal con los dedos, resulta que para el juez no se encontraba en estado de indefensión “puesto que tuvo la posibilidad de cambiarse de lugar, evitando así el contacto físico con el quejoso”. Contacto que ya había ocurrido para entonces, como se reconoce en la propia sentencia.

En su artículo 182, el Código Penal para el Estado de Veracruz clasifica el delito de pederastia en dos tipos penales: en primer lugar, “a quien, con consentimiento o sin él, introduzca por la vía vaginal, anal u oral el órgano sexual o cualquier otra parte del cuerpo distinta al pene o cualquier artefacto en el cuerpo de una persona menor de dieciocho años, se le impondrán de seis a treinta años de prisión y multa de hasta tres mil días de salario”; y “a quien, sin llegar a la cópula o a la introducción vaginal, anal u oral, abuse sexualmente de un menor, agraviando su integridad física o moral, en actos públicos o privados, aprovechándose de la ignorancia, indefensión o extrema necesidad económica o alimentaria, o de su estatus de autoridad respecto de la víctima, se le impondrán de cinco a diez años de prisión y multa de hasta doscientos cincuenta días de salario”. Los “razonamientos” del juez González Hemadi para exculpar a Diego Cruz son inauditos y muy probablemente ilegales.

La extrema violencia que sufren las mujeres en el estado de Veracruz, que propició que ya se decretara una alerta de género por los cientos de asesinatos registrados en los últimos años, también pasa por el ámbito de la procuración e impartición de justicia, podrido por la política, la corrupción y el poder del dinero.

No hay que olvidar que los “Porkys de Costa de Oro” pertenecen a familias pudientes de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, que no han escatimado recursos para presionar a las autoridades desde el gobierno pasado, buscando que estos jóvenes sean protegidos por el manto de impunidad de la justicia puerca.

Al fin “porkys”. 

De nada valieron para el Partido de la Revolución Democrática las violaciones a sus propios estatutos y supuestos valores que implicaba lo que hasta la tarde del pasado domingo parecía la inevitable imposición del priista David Velasco Chedraui como su candidato a la alcaldía de Xalapa, en coalición con Acción Nacional.

Lo que propició la caída, al menos formalmente, de la candidatura de Velasco Chedraui, fue que en el PRD, tan asiduos a brincarse todo tipo de legalidad –la propia incluida-, no repararon que sus designaciones para postular candidatos infringían el principio de paridad que rige los procesos electorales desde 2015 y que obliga a los partidos a asignar el 50 por ciento de sus candidaturas a mujeres.

Después del estercolero que resultó la reunión del Consejo Estatal perredista del pasado fin de semana, durante la cual las diferencias se “arreglaron” a golpes, el resultado fue que los perredistas habían asignado 70 por ciento de sus candidaturas a hombres y solamente 30 por ciento a mujeres, violando las normas de paridad de género contenidas en la Constitución General de la República Mexicana.

Fue con base en ese criterio que el Comité Ejecutivo Nacional perredista, que encabeza una mujer, decidió dar marcha atrás en la imposición de Velasco Chedraui que ya tenían apalabrada las cúpulas gobernantes en Veracruz, y que seguramente significará la caída de otros tantos de los designados por ese partido. De no haberlo hecho, de todos modos lo habría ordenado uno de los órganos jurisdiccionales, local o federal, debido a que, como ya se mencionó, la paridad de género es ya una disposición de rango constitucional.

Pero este penoso episodio de estulticia política no es, ni de lejos, un problema exclusivo del PRD. En general, todos los partidos en México sufren para completar sus cuotas de género, por la sencilla razón de que siguen siendo controlados por grupos de poder comandados por hombres, cuyas prácticas políticas y personales son completamente machistas y misóginas, ancladas en el pasado de un régimen que desprecia el papel de las mujeres en la vida pública.

Por ejemplo, en el PRI veracruzano el proceso no es más terso. La dirigencia estatal tuvo que soltar una primera lista de candidatos a las alcaldías en la que llamó fuertemente la atención que en gran cantidad de municipios no aparecía el nombre de una persona, sino la leyenda “acuerdo de género”, lo que en los hechos significa que no tienen abanderada aún, pero el lugar está “reservado” para una mujer.

Al revisar a mayor detalle la citada lista, se observa que la gran mayoría de los municipios “reservados” para mujeres son chicos, de importancia política y presupuestal menor, o bien en los que desde ahora, el PRI no tiene probabilidades reales de ganar en las elecciones de junio próximo. Una treta utilizada repetidamente para “cumplir” con la ley, dándole la vuelta.

Hasta ahora, no ha habido instancia pública ni política alguna que se haya pronunciado respecto de estas mañosas prácticas. En el PRI, su organismo de mujeres ha guardado silencio a pesar de que una de sus militantes, Elvia Ruiz Cesáreo, denunció “violencia política” en su contra para impedirle ser candidata en Orizaba, donde mantiene una fuerte disputa con el presidente municipal, el muy conservador Juan Manuel Diez Francos.  Del Instituto Veracruzano de las Mujeres, ni hablar. Se ha convertido en un cero a la izquierda.

Y así en todos los partidos. La cuota de paridad los tiene entrampados en su propia carencia de cuadros femeninos a los que sólo se les abren las puertas en los peores escenarios y condiciones. Eso sí, por “acuerdo de género”.

El negocio de las elecciones

Viernes, 24 Marzo 2017 09:44

De manera hasta chusca, hay una enorme disputa dentro del PRI veracruzano por las candidaturas…a las regidurías de los próximos ayuntamientos.

Es tal el descrédito en Veracruz del priismo tras el infame sexenio de Javier Duarte, que las antes codiciadísimas candidaturas a las presidencias municipales han sido, en su mayoría, desdeñadas por los militantes de ese partido, ante la certeza de que no hay nada qué hacer en un escenario de inminente derrota.

Sólo uno que otro “valiente”, o quizás le quedara mejor el término de despistado y hasta de osado, se ha atrevido a aceptar las nominaciones a las alcaldías representando a un alicaído partido tricolor, que en este momento se ubica en el tercer lugar de las tendencias. Y eso, siendo optimistas.

En cambio, obtener uno de los primeros lugares en las planillas de regidores se ha convertido en una lucha encarnizada, que anteriormente sólo se veía en partidos como el PRD, que fue como logró mantenerse a flote a través de sus múltiples etapas de decadencia. La actual incluida.

Ir en el primer lugar, quizás hasta en el segundo de la lista de candidatos a ediles, garantiza un espacio en el Cabildo municipal por el que se compita. Y el derrumbe del PRI en las preferencias electorales en el estado de Veracruz ha llevado a varios de sus militantes “distinguidos” a pelear por algo que antes desdeñaban y le dejaban a líderes de colonias, de organizaciones y sindicatos locales.

Sólo que también en eso cambiaron las reglas del juego. Esos espacios se están reservando no para los cuadros con trabajo político o con trayectoria partidista. Ni siquiera con prestigio, si es que quede alguien que lo tenga. Quienes van a ser nominados serán quienes representen algo económicamente. O sea, quienes puedan pagar.

No es que esta práctica sea nueva. Desde hace mucho, los partidos políticos y las elecciones en los diferentes niveles se han monetarizado de manera gigantesca. Son un colosal negocio al que solamente pueden acceder quienes cuenten con los recursos suficientes para costear campañas multimillonarias.

Un ejemplo claro de ello es el municipio de Xalapa. Es prácticamente un hecho que el primer lugar de la planilla priista le sea otorgado a Justo Fernández Garibay, integrante de una acaudalada familia para la cual la política es una cuestión de “derechos de estirpe”, y cuyos únicos merecimientos son los financieros, pues no cuenta con trayectoria partidista alguna. De hecho, Fernández Garibay fue diputado plurinominal y dirigente estatal del Partido Verde por los mismos motivos por los cuales ahora llegaría a ser regidor del PRI.

En la misma línea, el PRI llevará en el segundo lugar de su planilla de candidatos a regidores en Xalapa a Estela García, hija de Carlos García Méndez, ex rector de la Universidad de Xalapa y ex secretario de Desarrollo Económico del gobierno de Fidel Herrera Beltrán. Una completa desconocida para el priismo, pero que cuenta con chequera abierta para meterle dinero a la campaña.

El caso del PRI es paradigmático por lo decadente que resulta para este partido pelearse por regidurías y no por las alcaldías, como antaño. Pero en los demás partidos, el poder del dinero también es lo que está definiendo las decisiones en torno de la postulación de candidatos a las presidencias municipales. Verbigracia, David Velasco Chedraui en la coalición PAN-PRD, en donde les tuvo sin cuidado que el empresario ni siquiera tuviera la delicadeza de renunciar primero a su militancia priista.

Por candidatos así, cuyo único atributo e interés es el dinero, Veracruz y el país están hundidos.

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