Sábado, 27 de May de 2017

Fuera de Foco

Veracruz: la cloaca está abierta
Silvia Núñez Hernández

Buenos Días Veracruz

Yunes en el ojo del huracán.
David Varona Fuentes

Informe Rojo

Caso Gibrán, crucial para hundir al falso general
Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Molido a golpes, quebrados sus huesos, Gibrán Martiz pasó de una fortaleza, la de Arturo Bermúdez, a la Academia de Policía, y de ahí a la tortura, y de ahí a la muerte. Su caso hoy es crucial para hundir al falso general, el capo del Cártel de Duarte.

Gibrán, cantante de la Voz México, fue testigo de un crimen que implica al hijo del ex secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, y eso le costó la vida.

Gibrán, junto con un amigo, sufrió un levantón, irrumpiendo media docena de policías en su departamento, en Xalapa. Se lo llevaron vivo y apareció muerto.

Gibrán, cuya ubicación del teléfono celular en los días en que sufría la tortura, fue establecida con un GPS, y determinó que pasó por la casa del general de cero estrellas antes de ser llevado a la Academia, es elemento clave para acreditar que Bermúdez Zurita incurrió en desaparición forzada.

Su caso se reactiva cuando la Fiscalía General de Veracruz se colapsa, tomada por cinco de los 15 colectivos que demandan acciones y resultados, saber donde quedaron sus hijos, sus esposos, sus sobrinos, sus amigos.

Su palabra se impone. Su exigencia vulnera. Sus gritos, su reclamo, que el fiscal Winckler los escuche y les resuelva, precipitan una estampa inédita: como puede, el personal de la Fiscalía improvisa y comienza a despachar en plena calle.

Ni Javier Duarte, ni al ex fiscal, Luis Ángel Bravo Contreras, pasaron por semejante humillación.

Día convulso este martes 23. Del cargo por abuso de autoridad a la desaparición forzada hay medio paso. Y está por darse.

Su padre, Efraín Martiz, acusa a Bermúdez. Lo traba con evidencia antigua y nuevas revelaciones.

“Mi hijo —señala— estuvo 13 días detenido ilegalmente en la academia de policías de El Lencero —municipio de Emiliano Zapata—. Hay pruebas en el GPS de su teléfono y no fueron consideradas por la Fiscalía con Luis Ángel Bravo”.

Revela que Gibrán y un amigo, Sergio “N”, menor de edad, fueron privados de su libertad en el departamento de Ferrocarril Interoceánico 124, colonia 7 de Noviembre, en Xalapa, y asesinados el 18 de enero de 2014. Se les encontró en un lugar apartado en el municipio de Puente Nacional, en un escenario montado, armado para simular que murieron al producirse un enfrentamiento entre dos bandas delincuenciales.

Los dos tenían el tiro de gracia y golpes por todas partes, huesos fracturados, y evidencia de que se les torturó con descargas eléctricas.

Cuenta su padre que el día de la desaparición —enero 7— Gibrán se reunió con su amigo Luis Eduardo Caballero, quien era originario del municipio de Alvarado. Éste tuvo una discusión en un antro con “El Pimpón”, hijo del secretario de Seguridad, Arturo Bermúdez.

“A Luis Eduardo —refiere el padre de Gibrán— le dieron un tiro en la cabeza y a mi hijo y a su acompañante los privan de su libertad; se los llevan solamente por haber presenciado los hechos”.

Su relato estruja. Por ser testigos de un crimen, los levanta la Policía Estatal, la policía de Bermúdez. Y nunca más se les vuelve a ver con vida.

Efraín Martiz llevó estas pruebas al entonces fiscal, Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”. Recibió a cambio palabras y embustes, silencio y un laberinto de trámites hasta perderse en el olvido.

“Culín” desestimó, o congeló, u ocultó la evidencia para no proceder contra el capo del Cártel de Duarte. Lo suyo fue eso: encubrir a la pandilla duartista, sus negocios en el lado oscuro, sus vínculos con el crimen organizado, su actuar como un nuevo cártel.

Todo vale en esa pesquisa, pero nada tan contundente como el reporte del GPS, el sistema de geolocalización que le permitió a la compañía telefónica ubicar dónde estuvo Gibrán en los días del plagio: primero el fraccionamiento Las Ánimas, la vivienda de Arturo Bermúdez, y luego la Academia de Policía, el cuartel de las torturas, quizá otro cementerio de fosas clandestinas.

“Nada de eso se investigó —sentencia Efraín Martiz—. Esta persona (Bermúdez Zurita) que estaba encargado de la Policía Estatal está preso y yo lo que vengo a hacer es una denuncia directamente porque estuvo involucrado con todo este tema y más desapariciones en Veracruz”.

Diríase en lenguaje de thriller: callen a los testigos. Y los callaron para siempre.

Aporta Efraín Martíz no sólo la evidencia del GPS sino el nombre del amigo de Gibrán, Luis Eduardo Caballero, que habría tenido la discusión con “El Pimpón”, hijo de Bermúdez —otras versiones originalmente apuntaban a un sobrino del falso general—, asesinado de un balazo en la cabeza. Gibrán y Sergio “N” fueron testigos del crimen y eso motivó el levantón, la tortura y su muerte.

Tras el plagio, testigos que identificaron las patrullas en que se presentaron en el edificio donde vivía Gibrán, difundieron las fotografías. Las circularon en redes sociales. Eso llevó a la aprehensión y enjuiciamiento de siete policías: Felipe de Jesús López Domínguez, Uriel Pérez, Manuel Ortiz Alarcón, José Luis Pérez Vela, Iván Cortés Espíritu, Mauricio Rodríguez Santiago y Abel Bruno Martínez.

Ese año, sin embargo, quedaron libres. Un amparo les sirvió. Depositaron una fianza de 5 mil pesos cada uno y desde el 18 de diciembre enfrentan su juicio en libertad.

Hoy Efraín revela más podredumbre. Implica al abogado del Congreso de Veracruz, Vito Lozano Hernández, quien con un soborno de 25 mil pesos habría negociado la libertad de los policías plagiarios. Y habría embarrado al juez de control, Florencio Hernández Espinoza.

“Hay fotos —agrega Efraín Martiz— que (Vito Lozano) entra a la oficina del juez. Hay fotografías. El juez me saca del juicio porque me dijo que el delito contra los policías era por abuso de autoridad y que mi hijo era el único que podía estar presente. Yo le dije que lo habían asesinado y me contestó que entonces le enseñara el acta de defunción”.

Hay otro señalamiento que da en las infantería fidelistas: Erick Lagos Hernández.

En la ampliación de la denuncia lo menciona. Erick Lagos, entonces secretario de Gobierno, se habría quedado con entre 3 y 5 millones de pesos que Javier Duarte dispuso fueran entregados como indemnización a la familia Martiz.

“Duarte ofreció como ayuda un pago, yo que aceptaría siempre y cuando fuera bajo un esquema legal, no como si me dieran dinero en efectivo para callarme. En ese inter, gente de Marlon Ramírez (subsecretario de Gobierno) señala que el último que vio ese dinero fue Érick Lagos, entonces secretario de gobierno”, acusa Efraín.

No fue un soborno. No se negoció la memoria de Gibrán. Fue una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, número 14/2015, en la que exhortaba a Bermúdez a que su tropa no incurriera en ese tipo de abusos.

Fue un crimen, desaparición forzada, tortura, muerte con tiro de gracia, montaje para simular que Gibarán y Sergio “N” habían sido víctimas de un enfrentamiento entre bandas delincuenciales, y la CNDH sólo recomendó que los policías asesinos de Bermúdez no lo volviera a hacer. Algo así como decir: pórtense bien, muchachos, y no lo vuelvan a hacer.

Todo lo supo “Culín”. Efraín Martiz le llevó las pruebas. Y las desapareció. O sea, obstrucción de la justicia, encubrimiento, incumplimiento de un deber legal.

Hoy, el panorama cambia.

Nunca tan cerca de la desaparición forzada. Nunca tan sólido un caso que exhibe a Arturo Bermúdez fuera de la ley, tan cerca de vivir el resto de su existencia en una prisión. Y Fisculín con él.

Pacho Viejo exige un fiscal. Ya habita Bermúdez, ex secretario de Seguridad, y con él la vocera del duartismo, María Gina Domínguez, y el secretario de Finanzas, Mauricio Audirac, y el ex director de CAEV, Paco Valencia, y no está Flavino Ríos, el ex gobernador interino, porque su problema cardíaco y prisión domiciliaria fue simple negociación y lo mandaron a casita. Falta “Culín”.

Nada teme Bermúdez Zurita en la vida, a excepción de la desaparición forzada. Eso sí lo pone loco. Eso es crimen lesa humanidad. No prescribe. No se extingue.

Se lo debe al caso Gibrán.

Archivo muerto

Un homónimo de Raúl Vértiz está en Morena. Un homónimo del perredista que renunció a la presidencia del PRD en Coatzacoalcos porque no quiere “pagar los platos rotos” por la debacle electoral que, asegura, está por llegar. Su nombre figura en el padrón de militantes del Movimiento de Regeneración Nacional, registrado ante el Instituto Nacional Electoral.

Sus generales: Raúl Vértiz Hernández. Apartado: Coatzacoalcos, Veracruz. Ahí, los nombres de otros militantes de fama pública: el periodista Jesús Hernández Tea; Cecilio Eduardo Ríos Ramírez, asesor del diputado Amado Cruz Malpica; Javier Félix Martínez Sotelo, consejero electoral del INE en el distrito de Coatzacoalcos; Noé García Joffre, también pejeconsejero; Anselmo Secundino Diego, a quien le bloqueó Roselia Barajas de Robles, la relatora del gobierno legítimo del Peje Dios, ser presidente del comité municipal de Morena; Richard Carvajal García, ex regidor perredista, hijo del representante de Morena ante el OPLE estatal, Rafael Carvajal Rosado; Rogelio Martínez Hernández, abogado, crítico de los abusos de la diputada federal Rocío Nahle y del líder estatal morenista, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, y su atropellos a los estatutos; Fredy Ramos, ex perredista, ex operador de Movimiento Ciudadano. Y hay otro Raúl Vértiz, cuyo segundo apellido es Felipe. O sea que el presidente del PRD local, Raúl Vértiz Hernández, renuncia al cargo por el daño que le causan a su partido con la venta de las posiciones en la planilla, pero no explica qué hace su nombre, el de Raúl Vértiz Hernández, su homónimo, en el padrón de Morena. ¿O es él mismo? De alzarle la mano a los priistas hay por lo menos una evidencia, la de 2010, cuando Raúl Vértiz se adhirió a la candidatura de Marcos Theurel Cotero y no le importó “quién pagara los platos rotos”…

 Regresó Eva Cadena al Congreso de Veracruz. Sigilosa, discreta, ya iniciada la sesión, llegó al recinto. Buscó su lugar. Se aposentó en su curul. Sintió el desdén de los morenistas, los impolutos pejediputados que sabiendo qué en el escándalo de los videos, han tenido el cuidado de callar.

Ahí se le veía en las transmisiones en directo, sola, sin un saludo, salvo los de el líder de la fracción priista, Juan Nicolás Callejas Roldán, y del ex morenista, ahora panista, Sebastián Reyes Arellano, y un “hola” de Amado Cruz Malpica.

Su caso fue postergado para el próximo 6 de junio. Habrá desafuero después que concluya la elección por las alcaldías de Veracruz.

Este miércoles es día fatal. Ya se le debe haber comunicado el juicio de procedencia para retirarle el fuero si es que los diputados se avientan a dejarla en manos de la Fiscalía General del Estado o de la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales a partir de tres pruebas electrónicas mutilados y editados que jurídicamente, por haber sido obtenidos de manera ilegal, harían caer el caso. Eva Cadena, por lo que sabe, es el detonador de un mega escándalo…

Encuesta de 19-20 de mayo: Morena un punto arriba del PAN-PRD, virtual empate técnico; PRI cuatro puntos abajo en la contienda por la alcaldía de Coatzacoalcos. Cuentan los insiders que entre la clase popular el mejor posicionado es Carlos Vasconcelos Guevara del PRI-Partido Verde, pero “ya llegó a su techo”.

Allende y Mundo Nuevo son para Morena, lo que evidencia al regidor Noriel Prot Álvarez y a su hija, la agente municipal con licencia y candidata a regidora priista, Keren Prot Vázquez, caciques sin control en su territorio. Entre las colonias del pantano y el poniente, Vasconcelos tiene arraigo.

La zona urbanizada de Coatzacoalcos, entre avenida Universidad y el malecón costero, es para PAN-PRD. Morena pega fuerte, compite en todas las secciones electorales y gana en la zona de la avenida General Anaya. Es el penúltimo de los muestreos y se prevé que el 4 de junio, día de elección municipal, habrá empate técnico. La diferencia puede estar en los puntos que recuperará Morena con la gira de su líder máximo, Andrés Manuel López Obrador.

Y en los que puede perder si se sueltan los demonios y el escándalo vuelve a reinar en las filas del pejepartido. Son cifras de una encuestadora estatal de reconocido prestigio, cuyo nombre y porcentajes se reservan a petición de la fuente. Morena, por su parte, trae otra encuesta, la de Grupo Impacto, cuyas cifras son: Morena 35.67 por ciento; PAN-PRD, 15.38, y PRI, 14.54.

Morena estaría ganando por más de dos a uno. ¿Alguien recuerda que el candidato de Morena, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, profetizó que “si ganamos tres a uno por qué no pensar 10 a uno”? Chéquense La Cocktelera del 7 de febrero. Qué se metió El Señor de las Ratoneras…

Una copa y una transa, otra copa y un atraco. Y así se la vive Alberto Silva, perdido y desconectado, sin otro Javier Duarte al cual tripular, a las puertas de un desafuero que lo echará del Congreso federal y el riesgo de pasar luna de miel y nueva vida en prisión.

Se casa El Cisne. O mejor dicho, formaliza su unión con Cindy Virúes, la novia 19 años menor que él, en momento crucial, cuando la ley extiende su brazo y lo toca la justicia, lo envuelve y lo comienza a apretar.

Ese cisne apesta a cárcel.

Pesan sobre el ex vocero del ex gobernador de Veracruz, el despiadado Pato de Tuxpan, decenas de cargos por violar la ley, los 4 mil millones desviados en 12 dependencias, las empresas fantasma que usaba en Sedesol y luego en Comunicación Social, el pago a prensa inexistente, los sobres, esos sí de textoservidores, que ordeñaba para irse a chupar.

Intragable, Alberto Silva era un peligro no sólo para el duartismo sino para Veracruz. Y para él mismo. Dominó a Javier Duarte y lo trepó a la espiral de conflicto, la venganza contra sus enemigos, la intriga y la tenebra, construyendo un entramado de odios y rencores que rompió los equilibrios de poder.

Tanto odia El Cisne al mundo que el mundo lo odia 10 veces más.

Era corrosivo y aún lo es. Fue ácido hasta con el círculo más allegado al ex gobernador, imponiéndose a todos y demostrando que por una extraña fascinación Javier Duarte le obedecía sin chistar.

Robó, sí, y lo hizo abiertamente, dejando huella y pista en la ruta de los dineros hurtados a Veracruz. Sólo a él se le han podido contabilizar 4 mil millones.

Le imputan el atraco con empresas fantasma que usó para cubrir la fuga de dinero, sin que hubiera servicio prestado al gobierno de Veracruz. En esa treta lo precedió María Gina Domínguez Colío, la vocera de Javier Duarte, presa en el penal de Pacho Viejo desde la tarde-noche del sábado 20.

Pacho atravesará el umbral de la historia al conformarse en una sede de gobierno tras las rejas: ex gobernador interino —hoy en prisión domiciliaria y de paseo—, ex secretario de Finanzas, ex secretario de Seguridad, ex director de CAEV, ex líder de los 400 Puercos, ex vocera y pronto ex vocero y ex secretario de Desarrollo Social.

Pasan las horas. En breve, ha de darse la solicitud de desafuero en el Congreso federal. Dice el ritual que hay que retirarle la inmunidad. Hay que arrancarle las insignias. Hay que pasarlo de diputado federal a ciudadano común. Hay que humillarlo. Hay que patearlo. Hay que tratarlo como él trató a la sociedad.

Su desafuero es inminente, así interponga recursos legales, juicios de amparo, alardee inocencia, mueva sus piezas y recurra a los amigos. Decía ser uña y mugre el secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer. Es hora que lo pruebe.

Tramita la Fiscalía General de Veracruz el desafuero sobre la base, hasta ahora, de tres delitos: coalición, abuso de autoridad y ejercicio ilegal. Lo citará un ministerio público y luego un juez.

Otros delitos le serán imputados a ese cisne ladrón.

San Lázaro será un circo, escenario del show del Cisne, o el Pato de Tuxpan, sin plumaje ya, denostado por la clase política a la que tanto humilló, vapuleado por la prensa que enriqueció y que nunca sirvió para recomponer la imagen del ex gobernador ni pudo justificar su historial de errores y abusos de autoridad.

Hoy, su conflicto es con la ley. Y huele a cárcel.

En INFORME ROJO, el 23 de noviembre de 2016, bajo el título “Los cisnes también roban”, se retrataba al rufián:

“Frívolo y soez, Alberto Silva gusta de las nenas y el dinero, se pierde por las pompis de Larissa Riquelme y los millones del duartismo, mal habidos, obtenidos vía empresas fantasma, el sello del régimen, la mecánica para saquear las arcas.

“Hombre clave en el caos, es el tripulador de cabecera de Javier Duarte, artífice del gobierno del Twitter, cerebro de las peores ocurrencias, el genio de los Frutsis y los Pingüinos, las manzanas podridas con que aludió a los periodistas, el que tejió la frase demencial que sentenció su impopularidad: a la UV no se le debe nada.

“De la mano de Alberto Silva, alias El Cisne, alias El Pato de Tuxpan, van 18 empresas que operaron para el saqueo en 12 dependencias del gobierno de Veracruz con saldo descomunal: 502 millones de pesos birlados al erario sólo en el ejercicio presupuestal 2014.

“Emerge del fango este rufián, que el día que no anda servido anda bebido, que espulga los sobres de la prensa servil, los textoservidores sin vergüenza que del duartismo mutaron al hectorismo y hoy pasan al yunismo azul.

“Sucia su mano, sirvió para ejecutar el robo a granel en el gobierno estatal y en el PRI, donde Javier Duarte le diera poder.

“Su historia, que se remite a los días en que ambos, Javier Duarte y Alberto Silva Ramos, eran corifeos y plebeyos en la corte de Fidel Herrera Beltrán, en el Senado y en la Cámara de Diputados, o en Fonacot, y que alcanza su clímax con el saqueo a Veracruz.

“Lo exhibe Eje Central, el portal del periodista Raymundo Riva Palacio, columnista estelar con Estrictamente Personal. Lo retrata como es: rapaz, calculador, infinitamente voraz.

“Pasó por la alcaldía de Tuxpan, su tierra natal; llegó a la Coordinación de Comunicación Social; se fue al PRI; pasó a ser diputado federal; volvió al área de prensa del gobernador, y retornó al Congreso federal”.

DeUn extracto del perfil delictivo de Alberto Silva, según Eje Central:

“Utilizaron 18 empresas fantasma y a 12 dependencias del gobierno de Veracruz, para construir el entramado que les permitió desviar 502 millones de pesos sólo en 2014. La fachada: gastos de ‘promoción y publicidad’ del gobierno de Javier Duarte.

“La operación fue sencilla y crearon un patrón: pagaban facturas, en total 348, que emitían las compañías ­—ninguna de ellas con algún contrato con el gobierno del estado—, sin registro y sin comprobar los supuestos servicios prestados. El expediente muestra cómo el Servicio de Administración Tributaria (SAT) logró deshilvanar las operaciones y confirmó que las 18 empresas funcionan como fachada y causaron un daño al erario en 2014, en específico en la gestión de Alberto Silva Ramos al frente de la Coordinación de Comunicación Social de la entidad.

“Silva Ramos se convirtió en el hombre de mayor confianza del entonces mandatario local, se mantuvo a su lado hasta el último día y a quien Duarte quería colocar como su delfín en el gobierno.

“El ahora diputado federal por el PRI renunció a su cargo en el área de Comunicación en octubre pasado. De los contratos que firmó en 2014, por 502 millones 571 mil 434 pesos, que supuestamente se ocuparon para los conceptos de promoción y publicidad, 75 millones quedaron pendientes de cobro ese año, mismos que Alberto Silva intentó recaudar a su regreso a la Coordinación de Comunicación en abril de 2016, pero no lo logró porque ya habían comenzado a ser públicas las operaciones ilícitas de su exjefe y amigo, Javier Duarte.

“Cuando Silva Ramos era secretario de Desarrollo Social de Veracruz, publicó 45 licitaciones que fueron todas adjudicadas a la red de 18 empresas, en 2013, firmados todos los contratos en su mayoría por el director jurídico de la dependencia, Juan Carlos Rodríguez, y su jefe administrativo, Humberto Benítez Pérez, ambos colaboradores cercanos a Silva desde que fue alcalde de Tuxpan en 2010.

“Anzara S.A. de C.V. es el nombre de una de las empresas que coincidieron en la obtención de contratos durante la administración de Silva en Sedesol en el 2013 y en la Coordinación de Comunicación. En ese entonces la compañía vendió al gobierno veracruzano blocks y arena”.

De su estadía en el PRI, el saqueo, la mano de Cindy Virúes, INFORME ROJO apuntaba:

“Alberto Silva es un saqueador nato. Pasó por el PRI e hizo de las suyas. Diversos reportes que circulan en internet exhiben los gastos y partidas de que dispuso el personal de alto nivel.

“De todos, la que mayores recursos manejó fue Cindy Paola Virúes Rodríguez, su secretaria desde los tiempos en que era titular en la Sedesol estatal y luego en la Coordinación de Comunicación Social. Según reportes de prensa, es su actual pareja sentimental. Se les pilla en fotografías llegando de viaje. Se les sabe cercanos, acaramelados. Adiós a la cubana Celín. Adiós a Elsa Basante.

“Los Cisnes también roban”.

Hay huella en Sedesol, en la Coordinación de Comunicación Social, daño por 4 mil millones en total. Y el desafuero va.

Será humillado. Será degradado, arrancadas las insignias. Será pateado como él pateó a la sociedad.

No se huele aún. No se ve en Pacho Viejo junto a la pandilla de Javier.

Es un cisne que apesta a cárcel.

Archivo muerto

Ni al fiscal Winckler ni a la diputada Eva Cadena los alcanza el desafuero aún. Algo pasó y el encono se diluye con tufo a negociación. A Jorge Winckler, cuyo desafuero no se pide por su desempeño, el conflicto con los colectivos, el jaloneo con la prensa, los yerros y los bajos resultados, sino por decirle corruptos a los diputados que niegan el desafuero de otros legisladores y ediles pillos, le trasladan su caso al 6 de junio. Igual a la diputada de Morena, Eva Cadena, pero ahí se lavará las manos el Congreso de Veracruz pues como la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales lo pide, el juicio de procedencia se realizaría en el Congreso federal.

Ese show puede esperar… Viejo guango, le dice Chiquiyunes a Andrés Manuel López Obrador y se arma el desmother. Quizá sí esté guango pero que no se lo diga. Así no se trata a un estadista. Poco quieren los pejezombies para lanzarse a defender el honor de su papá.

Miguel Ángel Yunes Márquez se ganó la crítica general. Sin embargo, los suyos también cuentan algo para justificar al alcalde de Boca del Río y futuro candidato al gobierno de Veracruz: el Dios Peje desciende, visita a los mortales jarochos, fustiga al clan yunes, les llama ladrones, les llama corruptos, son la monarquía de la moronga azul, y el yunismo debe callar.

Otros lo entienden. Yunes Márquez no, y como es, prefiere llamarle guango. Viene una vez más AMLO a Veracruz y en el sur se volverán a escuchar los epítetos de siempre: son corruptos, son ladrones, no manches Yunes, me robas la cartera… Más sentidos que un pésame, los reporteros que cubren la campaña de Carlos Vasconcelos. Se duelen pero nadie refuta la “lista negra” de periodistas que reciben apoyo del candidato del PRI a la alcaldía de Coatzacoalcos. Una cuenta en Facebook la lanzó y no hubo réplica.

Y mientras, dentro y fuera de Veracruz se multiplican las informaciones que tocan el tema, que de entrada es de interés público, y que si es de interés público, no hay por qué no transparentarlo y mucho menos callarlo.

Un dato para los de piel sensible: un día después del registro de Vasconcelos Guevara hubo reunión, convocada por su enlace con los medios, Fluvio César Martínez Gómez, “reunión de amigos, sin cámaras, sin fotos” y tras compartir el pan y la sal, mil pesotes para cada uno. Si alguien lo rechazó, vale que lo precise. Semana con semana, según se programó, habría comidas y uno que otro desayuno, y el apoyo del líder cetemista que en eso es espléndido y generoso. Sábese ya que a la primera “lista negra” le seguirá una más. Y si es falsa, que los aludidos la refuten. Pero si no… En su juicio o como siempre, Silviano Delgado promueve a un marcelista. Voten por Jesús Moreno, dice. Si, voten por el PAN-PRD.

Y en el PRI se prenden las alertas. Silvano, el otrora seleccionado nacional de futbol, es operador priista, joaquinista, y debiera pedir el voto para el priísta Carlos Vasconcelos. Un día, en un campo de futbol, fue haciendo crecer al candidato del PAN-PRD, Jesus Moreno Delgado. Voten por Chucho, reiteraba. Lo escuchó un vasconcelista, tomó el teléfono celular, dio aviso y minutos después ocurrió el reclamo. Silviano Delgado no mueve un dedo si eso inquieta al alcalde de Coatzacoalcos. Hay operación marcelista a favor de Jesús Moreno. Y Vasconcelos lo sabe… Periodista de excepción, Ignacio Carvajal debió ser premio estatal de periodismo.

 Privilegia a otros el Club de Periodistas, a unos por su historial de aplausos al gobernante en turno, a otros por notas insulsas y reportajes plagados de mediocridad. Hay uno que merece el galardón a la tenebra. Lo ganó grillando a la joven periodista Heidi Castellanos, de TV Azteca, propuesta por la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos. Nacho Carvajal es diamante de otro costal.

 Halla fosas clandestinas, adeudos millonarios del ayuntamiento de Coatzacoalcos con la prensa local, la lista de morosos en la Comisión de Agua y Saneamiento, la mansión millonaria del terrible Saúl Wade León cuando las crisis económica desploma a Minatitlán, la lista de medios estatales a los que le dejó de pagar Javier Duarte. Forjado en el rigor de los géneros periodísticos, de la mano de maestros como Luis Velázquez, Nacho Carvajal retrata la realidad de Veracruz con crudeza. Debió ser premio estatal de periodismo o algo más. Su trabajo acucioso, profesional, es de impacto nacional…

¿Quién es ese político veracruzano que cada fin de semana acudía al Madame, antes Sodoma, un bar gay en Xalapa, terriblemente célebre desde que hace un año corrió sangre? Llegaron los matones, cortaron cartucho y rociaron de bala el lugar. Hablaron los cuernos de chivo, los AR15. Hubo cinco muertos, heridos, espantados. Por fortuna, ese día no llegó. Lo habrían velado en vez de haber votado por él…

Gina Domínguez: su peor pecado

Miércoles, 24 Mayo 2017 10:08

Su pecado mayor no es el robo. Es la insidia y la inquina, agraviando a un gremio que es su cuna, alzando la voz e imponiendo silencio, dictando el destino de reporteros y ejecutivos, de plumas incómodas que al punzar con palabras, erosionaban la imagen de Javier Duarte, el sátrapa con poder. Hoy, Gina Domínguez está en prisión.

Lleva horas en la cárcel y ya se siente nada. La frialdad ahí, en Pacho Viejo, cala los huesos, el abandono la llena de angustia. Tan temida que fue y tan insignificante que se ve.

Le imputan 106 millones de pesos malversados y es sólo una pizca, corriendo una fortuna hacia las empresas fantasma que solía usar el duartismo, que usó Gina y El Cisne, Alberto Silva, su sucesor, para saquear a Veracruz. Por su mano pasaron, mínimo, 35 órdenes de pago y con eso su destino se selló.

106 millones es una mugre. Gina manejó miles. Sí, miles de millones, con factura y disfrazados, por convenio y por chayote, billete grande para la casta de la información y morralla para los cazadores del boletín.

Duerme ya en Pacho Viejo la mujer, humillada antes de ingresar, devorada por la lente de las cámaras, cegada por un flashazo y otro y otro, asediada por las voces que la invitan a aflojar palabras que reflejen qué tan destruida está, que reseñen su pasión en el trayecto hacia su nuevo y frío hogar.

Qué imagen tan brutal. Otrora poderosa, voraz, insensible y despiadada, María Georgina Domínguez Colío, vocera de Javier Duarte en los días en que el dinero público servía para maquillar la realidad, difuminando los errores de un orate al que la vida lo llevó al círculo de Fidel Herrera y éste nos lo puso para joder a Veracruz, hoy es una reclusa.

Cuéntense sus ínfulas. Cuéntense los desplantes. Aún era una simple vocerita de un secretario de Finanzas camino al estrellato, y ya se sentía una madame.

Si sabrá Gina de las taras de Javier Duarte. Si lo tuvo a su alcance en los días en que iniciaba su proyección y ella llegaba a salvarlo de los obuses de la prensa, impuesta ahí por Rosa Borunda. Gina es una mujer terrible pero si algo conoce es el idioma de la prensa, lo que buscan, lo que quieren, sus estados de confort, su vida ideal. Y se las dio.

Su detención se da entre Xalapa y Coatepec. Entre la tarde y noche del sábado 20 —Javier Duarte también fue aprehendido un sábado, en Guatemala— la intervinieron agentes ministeriales, luego que habría acudido a una reunión con el equipo de campaña del candidato del PRI a la alcaldía de Xalapa, Alejandro Montano Guzmán.

Se le acusa de abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal y coalición en agravio del servicio público. Oficialmente enfrenta el proceso penal 110/2017.

El ritual a Pacho Viejo, el penal que parece sede del gobierno duartista, ubicado en Coatepec, a 13 kilómetros de Xalapa, es degradante.

María Gina está acabada. Una gráfica la destroza, la de la ficha. Atrás los emblemas de la policía, la regleta de la estatura, sus ojos cubiertos con una franja negra para que no se le victimice más, que no se pierda el principio de inocencia a lo largo de todo el proceso penal. Gina Domínguez será inocente hasta que se le sentencie, dice la ley.

Horas después, una juez de control la vincula a proceso por un año, como ocurre con otros pájaros del duartismo, Audirac, Bermúdez, Paco Valencia, César del Ángel.

Puede ser nada la acusación si es sagaz. Puede alegar hipertensión o cualquier otra enfermedad y pronto se le verá fuera de la prisión, en el confort de un hospital de lujo, y de ahí salir a su hogar a disfrutar de prisión domiciliaria. Y a reír como ocurrió con el ex gobernador interino, Flavino Ríos Alvarado, enjuiciado por colaborar en la huida de Javier Duarte.

Lo peor de Gina Domínguez no estriba en cuanto pudo malversar al frente de la Coordinación de Comunicación Social del gobierno de Veracruz. Los buenos pillos son los que no dejan huella, o dejan sólo lo que no les tiempo de tapar.

Lo peor fue el agravio a su gremio, al periodismo del que emergió, asumiendo rol de censora, golpeando a las voces y medios críticos, sometiendo a los dueños que en un afán por atesorar dinero y consolidar fortuna vendieron su línea editorial.

Acalló María Gina Domínguez a parte de la prensa crítica. No a todos. Un puñado resistió la insania de una mujer sin alma, que golpeaba a su gremio azuzando a los dueños contra reporteros que daban cuenta de la violencia y el caos financiero, que daban voz a líderes sociales que osaban denunciar el atropello y el olvido oficial.

Actuó María Gina Domínguez contra columnistas y articulistas que cuestionaban el desgobierno de Javier Duarte, nutriendo su crítica con la verdad, citando testimonios, desnudando la corrupción que provocó la debacle de Veracruz.

Una llamada nocturna le permitía saber la de ocho columnas de la siguiente edición. Y si no le agradaba, ordenaba la sustitución.

Una llamada al medio decidía qué reportero se debía ir. Unos cuantos dueños desoían su voz y sufrían el retraso en el pago de la publicidad o la cancelación del convenio.

Una llamada al medio permitía magnificar la la felpa a sus enemigos políticos u ocultar la oleada de violencia, ejecuciones y levantones, el paso sangriento de los zetas, la policía estatal coludida con el crimen organizado.

Gina se siente pura. O finge ser pura. Su primer alegato en prisión es su hoja de servicios. No hay observación alguna. El Órgano de Fiscalización Superior le puso 10. La Contraloría ni la peló. Qué ardid. Si era la censora del régimen, ni pensar que la fueran a apretar.

Se dice limpia. Ajá. Siendo vocera de Javier Duarte, no sólo ostentó riqueza y exhibió poder, casas en Xalapa y Boca del Río, la de Zoncuantla, y las empresas que de la noche a la mañana recibieron jugosos contratos, sino sus ligas con medios nacionales y hasta la franquicia de la agencia Quadratín, de Jorge García Davish, con sede en Michoacán.

Un día le robaron 50 millones de pesos. Una caja fuerte en el interior del hogar fue violada y extraído el efectivo. Qué negocio puede dejar tanto, convertirlo en efectivo y tenerlo ahí, a la disposición, para lo que se ofrezca. O simplemente no ser un negocio sino parte de los sobres para el ejército de textoservidores que usaba para ocultar los yerros de Javier Duarte y para financiar las embestidas a los críticos, que en aquel entonces éramos unos cuantos.

Los jardines son un tesoro. O albergan tesoros. Por algo el dinero huele a tierra húmeda. Y así, entre el duartismo, miles de operaciones se pagaron con dinero con olor a tierra. Basta palear. Basta  remover el pasto. Basta seguir paleando y puede que se encuentren bóvedas y mucho de lo que esa pandilla le robó a Veracruz.

En sus días de olvido, acusada de detentar medios de comunicación, empresas, mansiones, María Gina Domínguez volvió a las andadas periodísticas.

Su columna Razones de Estado fue un esfuerzo lastimoso por justificar su paso por el gobierno duartista y un arma para advertir a sus compañeros de pandilla que la información que detentaba la habría de salvar.

Acusó a su sucesor en el cargo, Alberto Silva Ramos, alias el Cisne o El Pato de Tuxpan, de atizarle el fuego con periodistas amigos.

“Desde el primer día de su arribo a Comunicación Social, Alberto Silva se dio a la tarea de desacreditar mi gestión, utilizó todos los medios a su alcance para ello. Me responsabilizó de decenas de agravios —a cual más falsos— a muchos medios de comunicación y a muchos comunicadores respetables”.

Falsos los dos. María Gina Domínguez desataba persecuciones contra sus enemigos periodísticos, contra quien osaba describir los excesos y las locuras de poder de Javier Duarte. El Cisne igual.

Reveló que algunas de las empresas periodísticas en que tuvo participación, las recibió de otros funcionarios de gabinete, como el ex secretario de Salud, Juan Antonio Nemi Dib. Es el caso de Servicios Especializados de Comunicación en Imagen S.A. de C.V.

Hoy está en prisión, denostada y en las manos del gobernador Miguel Ángel Yunes. Le imputan pagos a empresas fantasma por 106 millones de pesos. Eso es pecata minuta. Viene la pesquisa por el desvío de 4 mil millones. Y el enriquecimiento ilícito. Esa no la libra.

Ríe el gremio y hace bien. Le cobra a Gina Domínguez las afrentas, los despidos, la  censura, la mordaza, la persecución. Ríe el gremio al verla en prisión.

Su peor pecado fue traicionar a la prensa.

Archivo muerto

Quema el fuego y alcanza a los pejeconsejeros del INE. Morena, su alma mater, los entrampa, denunciando ante la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales que sean llamados a declarar los consejeros del órgano electoral por el posible encubrimiento al PRI y a su candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos, Carlos Manuel Vasconcelos Guevara.

Encrucijada en la que los metió el pejepartido: si no acreditan que los operadores de Vasconcelos sobornaron a funcionarios de casilla, principalmente presidentes, y que eso motivó las 109 renuncias, el que se les irá con todo será el abanderado priista y líder de la CTM regional.

O sea, la versión de los sobornos sólo la podrían acreditar con el testimonio de los implicados. Pero si viciaron el procedimiento sin enterar a la Fepade, vía denuncia, su situación se complica más.

El jueves 18, representantes del PAN y PRD exigieron la destitución de los consejeros del INE que están vinculados a Morena. Dos de ellos, por lo menos, son militantes del partido del Dios Peje: Noé García Joffre y Javier Félix Martínez Sotelo… Se sacude el gremio de prensa por la difusión de una lista de periodistas que estarían en la nómina del candidato Carlos Vasconcelos.

Se trata de 24 comunicadores. Se maneja una cantidad que de entrada suena a broma: 2 mil pesos. Consultados, la mayoría refutan el hecho; otros no fueron localizados. No es el primer caso ventilado en torno a la relación Carlos Vasconcelos-prensa. Antes fue la declaración del priista sobre su equipo de seguridad. Y admitió que emplea guardaespaldas porque está amenazado y los puede pagar. Luego la presencia de su operador de prensa, Fluvio Martínez, jefe de información y conductor de Radio Televisión de Veracruz en el sur. Algo así como el jefe de prensa que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares le envió al candidato del PRI. Fluvio Cesar Martínez Gómez fue concentrado en Xalapa.

Regresó y continúa con su labor periodística. Ahora trasciende la lista negra y en la información en redes sociales —Visor Político— se alude a reuniones de Carlos Vasconcelos con comunicadores. Durante un desayuno, refiere el sitio, repartió dádivas económicas a través de un trabajador de RTV, quien se identificó en ese entonces como el enlace del candidato con los medios de comunicación”. ¿Será que ese pago aparece en la contabilidad de la campaña?…

Morena, según el optimismo que reina el cuartel central de la yihad pejista, tiene a Coatzacoalcos en la bolsa. Sus cifras —ojo, las cifras que difunde—, le dan un cómodo 37 por ciento en la intención de voto; 26 por ciento votarían por la alianza PAN-PRD y 24 por ciento por el PRI-Verde. Así las cosas, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, el Señor de las Ratoneras, será el próximo alcalde y con toda seguridad Francisco Bastar Peregrino, el “cuñado incómodo” será el constructor estrella la próxima administración, así lo distinga un historial marca Duport-Ostión. No revela Morena qué empresa realizó su encuesta y bajo qué metodología se aplicó. Corresponde al 15 de mayo. O sea, el escándalo de los videos de la diputada Eva Cadena, no le afectó. Es más, como que le ayudó a ganar simpatías.

En marzo, Carranza Rosaldo traía 38 por ciento. Perder sólo un punto en mes y medio, y aguantar las condenas del video escándalo, el uso de dinero de empresarios a las campañas, como lo hacen los del PRIAN, sólo que ellos no presumen honestidad indestructible, hace ver que así como va, Víctor Carranza resultaría mejor candidato que El Peje para la contienda presidencial. A Andrés Manuel López Obrador sí lo bajan los golpes de sus adversarios; a Carranza no. Eso reflejan sus encuestas…

A salivazos pretende Saúl Wade lavar el lodo que lo ensucia. Entre quejidos y reclamos, el alcalde real de Minatitlán  —TítereCheng es sólo una botarga— trasluce su pesar por la guerra inmunda que le han desatado, dice el tipo, Nicolás Ruiz Roset, candidato del PAN-PRD a la alcaldía de Minatitlán, y los periodistas Jorge Luis Torres Marcos y Mussio Cárdenas.

No es guerra, es radiografía. Es recuento del atropello a la ley, el chantaje a empresarios, el cierre arbitrario de comercios. Es retrato del engaño a la Auditoría Superior de la Federación, contada por el ex director de Obras Públicas, José Luis Benítez Parga. Son los reportes y documentos que acreditan que siete empresas constructoras vinculadas a su cuñado, Jaime Silva Barraza, obtuvieron contratos por más de 50 millones de pesos. Pobre simulador, timador de la verdad, Saúl Wade niega que tenga denuncia encima.

La tiene. Es la que interpusieron cinco ediles ante el Congreso de Veracruz y que Morena dejó en la congeladora, pues la diputada por el distrito de Minatitlán, Myriam Judith González Sheridan, no la ha querido mover. ¿Pues qué se deben? Incluye la denuncia evidencia del engaño a la ASF, dando por realizadas obras que no habían arrancado o estaban a medias, la malversación de 117 millones de pesos de origen federal, la asignación de obras al “cuñado incómodo” de Saúl Wade León, lo que despide tufo a corrupción.

Lo acusan cinco ediles, entre ellas Juana Isabel Morales Aguirre, regidora municipal. Y lo que es la vida, su hija, Damara Gómez Morales, es compañera de planilla en el PRI, Saúl candidato a regidor primero y Damara candidata a regidora segunda. Un placer ha de ser convivir con la hija de su acusadora.

No es guerra sucia. Es la pintura al óleo de un aprendiz de rufián… ¿Quién es ese político, candidato a edil, que junto con su partido infringieron la ley, pues en plena campaña continúa recibiendo salario de la institución en la que desempeñaba un discreto cargo? La ley electoral establece que todo candidato debe separarse 60 días antes de la elección. Cobrar salario en un área de gobierno el 15 de mayo, es peculado electoral e invalida la candidatura…

Arde el INE, y atizan el fuego los de adentro y los de afuera, no sólo por el caos que asoma, la renuncia de funcionarios de casilla, la presión del PRI, sino por algo más: el entre que se dan los pejeconsejeros, los que transpiran aroma a Morena y los que no, con Carlos Vasconcelos, el irredento, el candidato de los guardaespaldas porque “los puedo pagar”.

Hay crisis en el Instituto Nacional Electoral Coatzacoalcos, acusando los consejeros que la compra de funcionarios va, que la despensa y la consulta médica los va alejando de la jornada electoral y que a media campaña son ya 109 bajas porque el hambre doblega y la necesidad no espera.

Se van los funcionarios de casilla, coaccionados, cargados de despensas, artículos de cocina, en sus manos las dádivas y el dinero ilegal. Y el autor del fraude es La Amenaza, alias Carlos Vasconcelos.

Eso cuentan en el INE.

Le imputa cargos un tal Noé García Joffre, que milita en el Movimiento de Regeneración Nacional, con historial fallido en días de elecciones, allegado al Clan de la Succión, a Rocío Nahle García, la diputada federal por Coatzacoalcos en la que el Dios Peje, Andrés Manuel López Obrador, tuvo a bien depositar todas sus complacencias.

Puntualiza García Joffre que la treta es del PRI y concretamente de ciudadanos que militan en la órbita de Carlos Vasconcelos, que por las noches o de madrugada, cuando el músculo duerme y el hombre se abandona, tocan las puertas de los hogares de los funcionarios capacitados para conducir la elección del 4 de junio y los conminan a desistir.

O sea, los agarran roncando y los hacen renunciar.

Ocurre en las colonias de Coatzacoalcos. Ocurre a mitad de la campaña. Y es autoría de “operadores” del candidato de la alianza PRI-Partido Verde “Para que Resurja Veracruz”, Carlos Manuel Vasconcelos Guevara.

“Ciudadanos que son activistas —señala el señor García Joffre— y representantes de partidos políticos están visitando a nuestros funcionarios de casilla. Tenemos una sustitución elevadísima de 109 ciudadanos que la gran mayoría han sido visitados por representantes de los partidos”.

Otra consejera, de camino andado en el INE Coatzacoalcos, Patricia Isabel Méndez Martínez, acusa que los funcionarios que fungirían como presidentes de casilla “son los más visitados por los priistas”. Y les piden que dejen su cargo como funcionario de casilla y sean representantes del PRI. Otros, señala, se van por temor a represalias. Y los cacha el tricolor.

“Algunos dicen que no —cuenta la consejera—. Algunos nos están renunciando, pero tampoco tienen el valor los ciudadanos. Yo los invito a que denuncien y les dicen que si no le entran se van a arrepentir. Ya estamos hartos que sigan prevaleciendo esas viejas prácticas y sí le pido al señor Vasconcelos que juegue limpio”.

La imputación es directa. Dice que esos casos ya están en la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales. Ahí tendrá que determinarse la responsabilidad. Ahí tendrá que enfrentar la ley Carlos Vasconcelos.

Otra consejera, Tania Pamela Mijares Díaz, va más allá. Hay presión a funcionarios de casilla no sólo en Coatzacoalcos —dice— sino que se replica en Nanchital y Agua Dulce. O sea, los tentáculos del priista Carlos Vasconcelos se extienden a otros municipios del sur de Veracruz.

Así hablaban los pejeconsejeros el martes 16. Dos días después, el jueves 18, la embestida los cimbró.

A excepción de Morena, el resto de los partidos y hasta el representante del candidato independiente, Esteban Valles, acusaron a los consejeros del INE de mentir, de involucrarlos en una vendetta contra el candidato priista, motivados por su filiación al pejepartido.

Encabezó la reyerta el representante del Partido de la Revolución Democrática, Federico Carrera Martínez, de colmillo retorcido y pésimo historial. Lo secundó el panista Moisés Nava Ramírez.

Si lo sabían los consejeros, si hay presión contra los funcionarios de casilla e identifican al PRI y a los operadores de Carlos Vasconcelos, por qué no lo denunciaron ante la Fepade. Y si actuaron por su cuenta, viciaron la prueba. “Rompieron el protocolo”, señala Nava Ramírez. “Son cómplices y tienen una marcada parcialidad”.

Carrera fue más allá. Carrera denunció que desde el 7 de abril solicitó la remoción de los consejeros por sus vínculos con Morena, y el procedimiento se estancó.

Citó a García Joffre y Tania Pamela Mijares como morenistas o vinculados a elementos de Morena. Y sembró la sospecha sobre otros cuatro consejeros: Juan Miguel Hidalgo Ruiz, Janet López  López, Javier Félix Martínez Sotelo y Patricia Isabel Méndez Martínez.

“Noé García Joffre —señaló Carrera— está afiliado a Morena con el número 485271. La fecha de afiliación es del 6 de octubre del 2013. Además, fue aspirante derrotado a presidir el comité directivo municipal en las elecciones que se llevaron a cabo en el salón de eventos Miramar el día 27 de enero del 2013. Estas pruebas están certificadas y nada más estamos esperando el resolutivo para la remoción del consejero, pero el daño que le están haciendo al proceso electoral es irreparable”.

De Tania Pamela Mijares Díaz acusó que es hija de Raquel Díaz Páez, candidata a regidora sexta en la planilla que Morena registró ante el Órgano Público Local Electoral para contender por la alcaldía de Coatzacoalcos.

Se quedaron cortos. Los padres de Tania Pamela Mijares Díaz presumen un compadrazgo con el diputado local Amado Cruz Malpica, coordinador de la fracción parlamentaria de Morena en el Congreso de Veracruz.

Javier Félix Martínez Sotelo es hijo de Javier Félix Martínez García, coordinador de la estructura electoral del PRD en la elección de 2012, a las órdenes de la hoy diputada Rocío Nahle García.

Su labor fue pésima. Descuidó 150 casillas donde el PRD no tuvo representante, tácitamente la mitad de las casillas del distrito de Coatzacoalcos. Ganó Andrés Manuel López Obrador pero no como el Peje suponía, y Rocío Nahle, pese a tener una excelente votación, fue derrotada por el priista Joaquín Caballero Rosiñol, que así obtuvo su plataforma para saltar hacia la presidencia municipal un año después.

Seis años antes, en 2006, AMLO le pegó 3 a uno a Felipe Calderón y al priista Roberto Madrazo. En 2012 apenas si venció a Peña Nieto.

El día de la elección, Félix Mar, como se le conoce, se desconectó. Apagó su teléfono celular y no fluyeron los datos de instalación de casillas hacia el cuartel electoral de López Obrador. Pese a ello, y contra la opinión de muchos, permaneció en el equipo de Rocío Nahle.

Félix Mar le ponía más atención a Estela, una joven alzada y déspota, a quien el perredismo llamaba “la primera dama de la estructura electoral”. Era de los privilegiados que contaba con un partida mensual de recursos para operar, pero no dio resultado. Ese año Rocío Nahle perdió.

Su gente, su estructura no estaba en las casillas. Andaban en el búnker de la profesora Nora Cortázar Luna, mandamás de Movimiento Ciudadano.

En 2016, en la elección de gobernador y Congreso, Tania Pamela Mijares actuó igual que este 2017. Acusó de presiones a funcionarios, pero no lo probó.

“Algunos militantes o simpatizantes de candidatos —dijo la pejeconsejera— han visitado a los funcionarios para pedir datos sobre el material electoral”.

En esos días protagonizó un escándalo por presunto acoso sexual del vocal del Registro Federal de Electores, que nunca llegó a los tribunales. Tampoco el INE procedió contra el presunto agresor, quien se alejó por una incapacidad médica. Nada pasó.

Huele a Morena el INE. Noé García Joffre y Javier Félix Martínez Sotelo aparecen en el padrón de militantes del pejepartido. Los padres de Tania Mijares presumen compadrazgo con el coordinador de Morena en el Congreso de Veracruz, Amado Cruz Malpica, y su madre es candidata a regidora sexta en la planilla que contiende por la alcaldía de Coatzacoalcos.

De los seis consejeros, tres son morenistas. La mitad del INE huele a Morena.

El INE no es el santuario de la honestidad. Desde ahí se ganan elecciones o se arrebatan con fraude. Desde que era IFE, el PRI siempre tuvo control, con una burocracia que dirigía la capacitación y excluía a los ciudadanos que renunciaban a la legalidad y con consejeros a modo para validar las marrullerías del tricolor. El PRD tuvo a los suyos. Morena no se podía quedar atrás.

Arde, pues, el INE. Se confrontan los pejeconsejeros con el PRIAN y sus aliados, acusando todos, a excepción de Morena, que el principio de imparcialidad se ha perdido, que la elección está amañada.

Vasconcelos no es un santo. Nunca una Amenaza ha tenido santidad. Ha repartido despensas y promete que va a repartir más. Con dádivas se allega adeptos. Y si los consejeros del INE lo embisten, les echa montón.

Por el candidato del PRI, los partidos enfrentan a los consejeros, agudizan la crisis y el caos en el órgano electoral.

Y por su tufo a Morena, los quieren echar.

Archivo muerto

Más espinas en el caso Eva Cadena. Si la Fiscalía del Estado y la Fepade pretenden acusarla a partir de una prueba electrónica, ya estuvo que se les fue. Y peor cuando los tres videos difundidos por el periódico El Universal están editados y mutilados, recortados algunos de los nombres que implican a parte de la dirigencia del Movimiento de Regeneración Nacional en Veracruz.

¿Procede o no el desafuero de la diputada por el distrito Coatzacoalcos Rural? Bulle la pregunta en el ánimo de legisladores. Si la prueba electrónica se desestimó para tumbar la elección de gobernador en 2010 y evitar que Javier Duarte llegara al poder, la circunstancia indica que ocurrirá igual.

La prueba electrónica y su origen ilegal —haber captado a Eva Cadena sin su consentimiento— echarían por tierra el caso. Dilema en el Congreso de Veracruz. Dilema porque hay voces que reclaman el desafuero de Eva Cadena para que sea juzgada, pero los legisladores estarían transgrediendo la fina línea de lo legal.

Algo suena mal… Detalles del episodio de cárcel del célebre Paco Bastar: fue denunciado penalmente el 3 de enero de 2007, acusado de abuso de confianza en agravio de Yesoductos, Dragados y Canales, y de su propietario, el constructor Marco Antonio Juárez Torres, ya fallecido; se le instruyó la causa penal 43/07/I y se le giró la orden de aprehensión 67, de fecha 28 de febrero de 2007.

Al cuñado incómodo del candidato de Morena a la alcaldía de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, le imputaron haber rentado y no devuelto un camión marca Dina con valor de 150 mil pesos, modelo 1992; dos máquinas de soldar marca Lincoln SAE valuadas en 60 mil pesos cada una; un tramo de manguera, ocho juegos de andamios, y una batería de 27 placas.

En suma, casi 300 mil pesos. Su compañía, Bastar, S.A. de C.V., presuntamente construiría una bodega en Ciudad Olmeca, pero al acudir a constatar la existencia física de la maquinaria y camión, el personal de Yesoductos se percató del engaño. El equipo fue usado para cumplir con el contrato CO-RMIN-025/05, asignado por la Coordinación de Mantenimiento del Área 5 de la Refinería de Minatitlán.

Paco Bastar no devolvió el equipo ni lo pagó. Prefirió ir a la cárcel y pasar seis meses a la sombra, primero con el Mata Abuelas, un criminal con instintos pasionales, y luego como chalán de Bruno Rodríguez Marina, hijo del empresario Alberto Rodríguez Córdova, el famoso “Güero Torreón”. Aquel fue un caso. Hay más. Algunos juicios mercantiles implican al candidato de Morena, Víctor Carranza y a parte de su familia. Uno de ellos, incluso apenas de este abril, prácticamente en vísperas de la campaña por la presidencia municipal de Coatzacoalcos, donde se le declara en rebeldía y a su hermano Héctor “confeso de los hechos”.

Diría el nunca olvidado Pompín Iglesias: “Qué bonita familia”… Un día mal y otro peor en el PAN-PRD. Dejan fuera a Claudia Bonilla y su marido, el empresario del transporte, Ramón Ortiz Cisneros, se les va. Carga su juego en el PRD, donde su hermana Mariela busca ser candidata a regidora segunda. Grupo Ortiz se viste de amarillo y fortalece al PRD.

Y el PAN, rebasado en toda la línea, en vez de crecer, le pide a las tribus del PRD que le bajen a la campaña y de paso, terminan restándole fuerza al candidato, Jesús Moreno Delgado, uno de los alumnos más aventajados de Marcelo Montiel, con el que finge pleito. Mariela Ortiz fue impugnada y eso lleva a Ramón Ortiz a una encrucijada: o se le tira al piso a Jesús Moreno o abandona la alianza PAN-PRD.

Y no puede sumarse al PRI, pues su acérrimo rival, Carlos Vasconcelos Guevara, el candidato tricolor, no lo deja pasar. O sea, donde va, lo tratan mal. ¿Qué le queda a Ramón Ortiz? Tocar las puertas de Morena. Ahí puede inyectar su inversión, negociar espacios de confianza en el próximo ayuntamiento y cobrarle al PAN-PRD el doble agravio que sufrió. Como dice el gallego: nomás por joder…

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