Domingo, 23 de abril de 2017

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Los encargados de la seguridad, ¿miopes o pendejos?
Manuel Carvallo Carvallo

Pablo Jair Ortega

Pablo Jair Ortega

Cuando nació en 1979, nacieron todas las flores y en la pilar del bautismo cantaron los ruiseñores. Medio poeta, quiso ser antropólogo, pero le dijeron que mejor estudiara en la Normal, pero se pasó a la escuela de enfrente porque ahí estaban las chicas más hot, específicamente en Comunicaciones

pablojairortegadiaz@gmail.com

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Una apuesta muy arriesgada por parte de ciertos estrategas políticos es la de vincular al “gober capturado” Javier Duarte de Ochoa, con Andrés Manuel López Obrador y su partido MORENA.

Al menos en Veracruz hay quienes han optado por embarrar al Peje y sus huestes en lo que ya es la antesala de las campañas electorales a las alcaldías. La idea es vender que el apestado Duarte está ligado a los morenistas.

Como estrategia en tiempos electorales es válida, pero también habría de preguntarse si no tendría efectos contraproducentes el querer usar la imagen de Duarte (más vinculada al priismo con todo y “expulsación”) como ariete para denostar al aspirante presidencial y partido con mayor crecimiento en los últimos meses.

Se supone --acusación sin prueba contundente alguna-- que Duarte apoyó a candidatos de MORENA en pasadas elecciones electorales, acusación hecha por los primos Yunes, Héctor y Miguel, al calor de las campañas a la gubernatura.

Y aunque Duarte nunca ha admitido lo anterior, y tampoco existe algún material fehaciente hasta el momento, al asunto le han querido dar vuelo hasta en el Altiplano.

Por ejemplo, el acérrimo crítico de López Obrador, el analista Ricardo Alemán, en su columna “Itinerario Político”, retoma el tema: “¿Por qué el miedo de AMLO a que hable Duarte? Primero, porque Duarte sabe la verdad sobre el explosivo crecimiento de Morena en Veracruz y otras entidades. Por eso, AMLO insistió en que Duarte era “chivo expiatorio”. También por eso Obrador decidió “curarse en salud” y en una repentina declaración difundida en Facebook, AMLO reconoció que en cualquier momento Duarte puede confesar que financió a Morena en las recientes elecciones estatales. Claro, AMLO se cuidó de aclarar que si ocurre esa declaración, “nada es cierto”. Y, en efecto, nadie podrá probar nada de la alianza AMLO-Duarte. ¿Por qué? Porque una alianza como esa y sus costos políticos y económicos no la pactan “los machochones”, sino “los achichincles”. Solo basta recordar el video de Bejarano y Ahumada. Aun así es posible que Duarte decida no viajar solo al infierno. Y prefiera llevar compañía. Y un candidato presidencial sería buen compañero de viaje”.

En su “Teléfono Rojo”, de José Ureña, también habla del supuesto convenio Duarte-AMLO: “Cuando venía la campaña, Duarte habló con el mandamás de Morena y llegó a un acuerdo: 200 millones de pesos para crear una alternativa victoriosa electoral”.

Como personaje para desacreditar al tabasqueño y a sus candidatos, tendríamos que tomar en cuenta que Javier Duarte es quizás el político mexicano más repudiado y con la peor imagen que se recuerde desde el presidente Carlos Salinas de Gortari.
Pero no sólo es el personaje en sí, sino los hechos: mintió a los veracruzanos que lo llevaron a la diputación y luego a la gubernatura; de igual manera, negó que tuviera propiedades y riquezas ocultas; le mintió al SAT; le mintió al periodista Carlos Loret de Mola cuando dijo que no se iría del país al momento de pedir licencia; inventó tantas historias que, en resumen, perdió toda credibilidad.

Si ataca Duarte a AMLO, entonces se aclara que sí hubo un pacto en su captura y desacredita de inmediato la excelente labor de los agentes policiacos; se confirmaría que efectivamente “hay un complo” (citando el clásico) y que López Obrador es el enemigo a vencer en las elecciones de 2018.

Ese sería el real riesgo de subir a Duarte al tema electoral, desacreditando su captura para aplicar la justicia y convirtiéndolo en mera herramienta electoral.

El mismo López Obrador ya advirtió que usarán a Duarte para enlodarlo. Lo mismo también se recuerda cuando Yunes Linares dijo que revelaría una información que haría cimbrar a México, y que --trascendió-- se trataba precisamente de una información relacionada a Duarte y AMLO. El mismo gobernador ha experimentado en carne propia que atacar al ex jefe de Gobierno del DF ha resultado desfavorable y sale trasquilado en cada ofensiva, al grado de que le bajó a sus ataques cuando Andrés Manuel visita Veracruz.

En todo esto cabe preguntarse si esta estrategia para vincular a Javier Duarte y al “Peje” tiene la aprobación o incluso es creación patentada por la Secretaría de Gobernación, porque para nadie es secreto la relación estrecha de amistad entre el gobernador Yunes Linares y su tocayo Osorio Chong, quién --parece inevitable-- sería el candidato presidencial del PRI y va tercero en todas las encuestas.

EPÍLOGO INMOBILIARIO: Según fuentes muy bien informadas, se sabe que el fiscal Jorge Winckler Ortiz ya vive en Xalapa y no en Boca del Río a donde en un principio viajaba diariamente para encontrarse con su familia… ¿Y adivine usted dónde reside el abogado personal del gobernador? En el Campo de Golf donde vivió alguna vez Javier Duarte, en una mansión que pertenecía al ex secretario de Educación y hoy diputado federal, Adolfo Mota Hernández, quien --según la fuente-- entregó al gobernador Yunes Linares a cambio de indulgencia y el “gober cascarita” se la prestó a Winculín para que ahí resida con su familia. Para mayores referencias, Motita tenía su casa cerca de la casa de otro diputado federal priista/duartista, Édgar Spinoso Carrera, y de la primera casa que tuvo Duarte cuando comenzó su carrera política en Veracruz… Luego dicen que no habrá perdón ni olvido… Ajá… Seeeeee…

EPÍLOGO TRAGA-SAPOS: Finalmente el “gober cascarita” tuvo que tragarse su orgullo. El mérito de la captura de Duarte fue de PGR, Peña Nieto y Guatemala: De nadie más. Ya no hizo olas del asunto luego de la embestida desde el Altiplano. Los únicos que le hicieron porras, por cierto, fueron sus correligionarios panistas. Los perredistas (que se supone son sus aliados) ni un “perredito” le echaron.

En el deseo de que no fuese realidad por aquello de que institucionalmente no nos conviene a los veracruzanos que estén peleados gobiernos federal y estatal, pero pareciera que ahora hay un nuevo frente abierto (innecesariamente) entre la administración de Yunes Linares y la de Peña Nieto.

Y es que desde el Altiplano, vía columnistas y editoriales en medios nacionales, en las recientes horas le han estado enviando mensajes al gobernador de Veracruz sobre el caso Duarte.

El despapaye comenzó por la captura del gober prófugo, Javier Duarte, en Guatemala. Desde ahí, el gobierno federal de inmediato celebró la captura y varios actores políticos nacionales y en el estado comenzaron a darle crédito al gobierno de Peña Nieto.

Por su parte, Yunes Linares se abstuvo de hacer comentario inmediato alguno y sólo anunció que daría un mensaje a medios el pasado domingo a mediodía. Para varios periodistas era muy predecible que Yunes iba a querer colgarse la medallita, y si bien se le puede conceder que formó parte de las denuncias, su mensaje fue verdaderamente pésimo y mal redactado. Una obra pura de autofelación.

Pero el asunto es que quien de inmediato le contestó fue la misma Procuraduría General de la República (PGR) al decir que fueron las denuncias de la Auditoría Superior de la Federación las que originaron la detención de Duarte de Ochoa y no las interpuestas por Yunes.

De hecho, los mensajes recientes en columnas son en ese sentido: que en el gobierno de Peña Nieto están molestos porque Yunes politizó la captura del gordito y quiso atribuirse todo el mérito. De ahí que también se hiciese una campaña muy sutil para que el gobierno federal saliera a la palestra como el héroe de la película, papá.

Este martes le mandaron mensajes a Yunes para reiterarle que hay descontento; en el diario Reforma --el favorito de la administración estatal-- ya le pusieron en editorial que ahora que Duarte está preso ojalá Yunes se ponga a trabajar: “AHORA que el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, dice que ya cumplió su promesa de campaña de meter a su antecesor Javier Duarte a la cárcel, hay quienes se preguntan si ya va a meter el acelerador en su gobierno. PORQUE los primeros cuatro meses y medio de su administración se la ha pasado cazando duartistas y peleándose con Andrés Manuel López Obrador pero poco o nada se ha visto de acciones concretas de su administración en otros frentes. Y, NO ES por apurarlo, pero la minigubernatura del panista sólo durará 24 meses y, para muchos veracruzanos como que ya va siendo hora de que se ponga a trabajar en temas apremiantes como la inseguridad y la pobreza, por ejemplo”.

Al mismo tiempo, la PGR también exhibe al gobernador veracruzano al preguntar por el destino de 420 millones de pesos que le entregó el procurador Raúl Cervantes. En el diario El Universal, Salvador García Soto, en su columna “Serpientes y Escaleras”, subraya: “Sigue el enojo en el gobierno federal por la “burda maniobra política” de Miguel Ángel Yunes al colgarse la medalla de una detención en la que no participó. De hecho, en la PGR se quejan de que Yunes politice el tema, cuando ni siquiera ha terminado de comprobar los 420 millones de pesos que le entregó públicamente el procurador Raúl Cervantes entre noviembre de 2016 y enero de 2017. A la fecha el gobernador panista sólo ha podido comprobar 350 millones y del resto no ha entregado comprobación. Así que desde el Paseo de la Reforma le mandan un mensaje al grillo de Xalapa: que en vez de andar politizando y colgándose de investigaciones federales mejor atienda la inseguridad que sigue creciendo en su estado”.

Y como remate, este martes apareció en la bandeja de varias redacciones un boletín muy curioso donde el “Gabinete de Seguridad del Gobierno de la República” detuvo a integrantes de la delincuencia organizada en Boca del Río, cetro del poder de los Yunes.

En dicho comunicado (donde no pelan ni a la Fiscalía General del Estado, ni a la Policía Estatal) comentan que detuvieron a Juan Manuel "N", presunto integrante de un grupo delictivo que opera en la zona de Boca del Río, a quien le atribuyen el secuestro del director de Seguridad Ciudadana del ayuntamiento boqueño, el General Martín Cordero Luqueño.

Es decir, las fuerzas federales sí hablan de un secuestro que quisieron negar desde Palacio de Gobierno y hasta empinaron al mismo militar a desmentirlo frente a los medios de comunicación.

“Asimismo, existen elementos para presumir que el 5 de abril de 2017, coordinó el secuestro del director de Seguridad Ciudadana del ayuntamiento de Boca del Río”, dice textualmente el boletín.

¿Será que ahora quiera el Gobierno de Yunes desmentir a la PGR? Al contrario, el gobernador tuvo que hasta retuitearlo y agradecerle a la dependencia que tiene molesta por su protagonismo.

EPÍLOGO PENTHOUSE: Que a diferencia del Fiscal Winculín (quien viaja todos los días a Boca del Río) quien acondicionó todo un piso de la torre de Seguridad Pública, en Xalapa, como departamento de lujo fue el secretario Jaime Téllez Marié. Así como los policías de la vieja escuela que duermen donde trabajan, comprometidos con la chamba. Con razón no le aceptan la renuncia.

EPÍLOGO ÁMBER: Ya preocupó la ausencia de dos días del incomprendido “Cáscara” en Veracruz… ¿Alguien lo ha visto? ¿Se habrá ido a Guatemala a interrogar a Duarte?… El asistente de prensa del diputado federal Sáenz Soto nos da la pista: andaba tomándose fotos con la aspirante panista a la Presidencia de la República, Doña Margara Zavala, en la Ciudad de México… Mientras Veracruz, bien, gracias, chido.

Coinciden analistas políticos: el hecho de que el gobernador Yunes Linares haya salido a querer adjudicarse la detención de Duarte fue un acto verdaderamente narcisista, egocéntrico y de mucha soberbia.

Esta mañana, la columna de Salvador García Soto, en el diario El Universal, lo reitera: “Nada tuvo que ver, por cierto, el gobierno de Miguel Angel Yunes, que ayer salió de inmediato a “celebrar y festinar” la captura como un mérito también de su gobierno que, dijo, tiene varias órdenes pendientes contra Duarte. La realidad es que esa “politización” descarada de Yunes sorprendió y molestó en el gobierno federal pues la aprehensión fue por las denuncias de la Auditoría Superior y de la Secretaría de Hacienda, pero nada que ver con denuncias del gobierno veracruzano”.

Y ayer en la conferencia que dieron en Guatemala las autoridades mexicanas de PGR, fueron enfáticos: las denuncias de la Auditoría Superior detonaron la investigación y posterior persecución a Duarte, no el circo del “gober cascarita”.

Con esto pintaron raya: el crédito es para el gobierno federal.

Uno podría especular, pero con años en este trabajo lo que se ve en el lenguaje corporal, no se juzga: salió un gobernador muy distinto al que se esperaba en su mensaje dado a medios de comunicación este domingo a mediodía, con relación a la detención de Duarte.

No salió un Yunes triunfalista, feliz, contento y con la sonrisota jarocha. No ocupó tampoco el espacio para dedicarle reconocimiento a los periodistas caídos, a sus aliados, amigos, etc., a todos los que le han apoyado en su cruzada personal contra Fidel Herrera y Javier Duarte.

No, el crédito se lo quiso comer todo él y su prole… “Yo, yo, yo y mis hijos”… Como si su hijo el mayorcito, el del atentado, estuviese solo en esa camioneta donde fue baleado por el rumbo de Castillo de Teayo y enfrentó solito a todos los villanos.

Yunes Linares salió apresurado. No permitió preguntas de la prensa en su discurso de este domingo; de hecho, ya tiene roces con los periodistas por quererla hacer de jefe de Información cuestionando a los propios reporteros. Yunes apareció junto a su secre de Gobierno y el muppet que tiene por Fiscal.

Yunes no salió a celebrar como los veracruzanos que gritaban eufóricos la detención del criminal Duarte en varios cafés. Salió más bien a medio gritar: “Mírenme, aquí estoy, yo fui… ¿Eh? Yo fui…”

Contrariando al gober cascarita e incomprendido, la noticia nacional fue que el mérito de la detención de Duarte fue de la PGR, del gobierno de Peña Nieto y nadie más. Que ni siquiera las denuncias yunescas fueron las que originaron la persecución a Duarte, sino las de la Auditoría Superior de la Federación.

La respuesta de PGR a Miyuli parece un aviso contundente: pinta tu raya, porque esto lo operó el gobierno federal.

Por eso Yunes salió rápido en el mensaje dado en el WTC, con un timing mal calculado: en lugar de dar una postura de agradecimiento inmediata a los pocos minutos de haber sido detenido Duarte, o grabar un video inmediato, poner loas en sus cuentas de redes sociales a su amigo Osorio Chong o redactarle el boletín a su jefe de Prensa, anunció que daría una postura al día siguiente y todos le ganaron el brinco…¿Dejó correr mucho tiempo o desde el gobierno federal le habrían dicho “Épale, este pastel no es para ti”?.

“Haiga sido como haiga sido”, Yunes Linares no pudo cacarear el huevo de la detención de Duarte como él quería y parece que tuvo que aguantarse la euforia.

Pero todavía le queda un año y meses para presumirle, a quien quiera creerle, que él fue el “justiciero” que cambió las cosas en Veracruz… Como si las cosas en Veracruz hubiesen cambiado.

EL EPÍLOGO QUE TODOS COPIAN: Que la repentina aparición de Duarte podría tener un objetivo: embarrar a MORENA. Imagínese que de repente apareciera un video por ahí. De cualquier manera parece muy arriesgada la apuesta: Duarte no es el de la mejor imagen para tundir al partido de moda y con el mayor crecimiento nacional.

EPÍLOGO AZUL: Mandaron a Pepe “Teibolero” Mancha, dirigente del PAN estatal, para hablar bien de su gober; pidió de paso que los Duartistas se devuelvan lo robado y que “la mano de la justicia” vaya por corresponsables y hasta por Fidel Herrera.

EPÍLOGO DE CASTIGO: Daniel Ortega es presidente de Nicaragua... Daniel Ortega es presidente de Nicaragua... Daniel Ortega es presidente de Nicaragua... Daniel Ortega es presidente de Nicaragua... Daniel Ortega es presidente de Nicaragua... Daniel Ortega es presidente de Nicaragua...

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Clips urgentes para Duarte

Lunes, 17 Abril 2017 09:53

Una de las indicaciones al personal de Logística y Ayudantía cuando Javier Duarte de Ochoa era gobernador, era que tuviera frente a él varios clips, los cuales el ex mandatario utilizaba como una terapia para controlar el estrés; en muchas reuniones, se le pudo ver a Duarte desdoblándolos. En cotorreo de oficina se decía: “Entonces ya saben qué llevarle al penal, por si quieren visitarlo: una caja de clips”.

Lo anterior en los tiempos en que la oficina de Comunicación Social del Gobierno de Veracruz recibió la petición del portal Animal Político de una respuesta a un trabajo especial que tenía rato investigando: el caso de las empresas fantasmas vinculadas al ex gobernador veracruzano, hoy detenido en Guatemala.

En ese entonces, se aconsejó no contestar de manera oficial ningún señalamiento; en la realidad, no había argumento sólido alguno, especialmente porque los únicos que sabían del tema eran los principales señalados. Desde ese trabajo periodístico, provino el caos para la administración Duartista y el PRI en Veracruz.

Se sospechaba, eso sí, que el trabajo de Animal Político tenía algo más; una intención oculta, pues el trabajo cayó en tiempos electorales y con información obviamente filtrada desde adentro. No nos consta si Yunes Linares haya sido quien filtró la información a Animal Político (quienes al final de cuenta merecen todo el reconocimiento de la publicación); quizás hasta haya sido el mismo contralor Ricardo García Guzmán o muchos otros que seguramente traicionaron a Duarte.

Lo que sí ocurrió es que Yunes Linares confesó en televisión nacional abierta que él había apretado a los socios prestanombres de Duarte: Moisés Mansur Cysneiros y José Juan Janeiro Rodríguez, para que confesaran las fechorías, pero sobre todo el entramado complejo de empresas y nombres que se usaban para saquear las arcas públicas. Es decir, los propios amigos de Duarte fueron quienes los empinaron y fueron los “sapos” que pactaron a cambio de impunidad.

Y es que no se sabe que Moisés o Janeiro tengan una responsabilidad penal, como sí la tuvieron las hermanas Arzate Peralta, condenadas recientemente a 3 años de prisión por lavar más de 223 millones de pesos en la red de complicidades de Duarte.

DE TOLUCA A TAPACHULA; DE TAPACHULA A GUATEMALA

Quienes ha viajado a Chiapas desde Veracruz, saben que existe una carretera que lleva desde Las Choapas hasta Tuxtla Gutiérrez vía Ocozocuautla. El trayecto tarda unas 3 horas máximo. De ahí, se puede viajar a la frontera con Guatemala, vía Tapachula, que está a unas 6 horas por carretera.

Nos dice una amiga radicada hace años en Tapachula que las cosas han cambiado de unos tres años para acá. Por ejemplo, quitaron ya el permiso de 72 horas que permitía a los mexicanos viajar hasta Esquipula; que la moneda guatemalteca vale más que la mexicana, calculando que 10 quetzales son cerca de 25 pesos mexicanos y que 10 pesos apenas alcanza para 4 quetzales. Otro detalle a destacar, es que existen muchos retenes por la zona y es más factible viajar en camión desde Tapachula hasta la capital de Guatemala, que está a 6 horas. No recomiendan usar carros con placas mexicanas.

Lo anterior es con la lógica de pensar si no hubiese sido más fácil trasladar vía carretera a los hijos del ex gobernador Duarte para ver sus padres refugiados en Guatemala; que lo burdo del asunto es que rentaron un jet privado en el aeropuerto privado de Toluca y con esto alertaron a las autoridades mexicanas. Por su parte, las autoridades guatemaltecas dicen que ya habían detectado el ingreso de Duarte por lo menos desde hace 5 días antes de su captura.

En lo que no puede ser más que un acto de soberbia, a la familia se le olvidó la discreción y prefirió viajar cómodamente desde el aeropuerto quizás más vigilado después del de la Ciudad de México y donde alguna vez también detuvieron al ex tesorero de Duarte, Vicente Benítez González, con sendas maletas cargadas de 25 millones de pesos. De paso, como lo dio a conocer la columnista Brenda Caballero, en su entrega titulada “Mientras López Dóriga tuiteaba”, el concuño de Duarte, José Armando Rodríguez Ayache, discutía con personal en la zona de aduana del aeropuerto en mención; posteriormente, se conocía que viajaba toda la familia Macías con los hijos del ex gobernador con destino a Guatemala.

Otra versión --que obedece más al contundente sospechosismo mexicano—es que a Duarte le dieron la oportunidad de llegar a un punto a entregarse en un momento definido, con la oportunidad de despedirse de su familia, ver a sus hijos, y luego encontrarse con la Policía. Por eso no opuso resistencia y hasta se dejó ver en el lobby de dicho hotel. Por eso mejor decidieron viajar por avión: ya no había necesidad de esconderse.

LOS BENEFICIADOS DE LA CAPTURA

Era muy predecible que quien se iba a colgar la medalla por la captura de Duarte fuese el actual gobernador Miguel Ángel Yunes Linares. Su discurso de este domingo fue un soliloquio repleto de egocentrismo, victimización y protagonismo: “Me comprometí a que Duarte sería detenido y se le aplicaría la Ley. Hoy está en la cárcel… Cumplí mi palabra”.

Lo que más preocupa es una frase en particular: “Hoy iniciamos una nueva batalla en la que sé que nuevamente contaré con el respaldo del pueblo de Veracruz”… Ajá ¿y como para cuándo piensa gobernar? ¿O sea, va a seguir con la cantaleta Antiduartista? ¿Con su venganza personal disfrazada de justicia?

Y es que en otra parte vislumbra su cruzada personal contra sus enemigos políticos: “Hicieron todo para impedir que llegara a Gobernador, porque sabían que haría justicia, que no habría perdón… La guerra sucia en contra nuestra fue brutal…. Pero lo más grave es que llegaron a la agresión personal en contra de Miguel, mi hijo, quien salvó la vida después de un grave atentado”.

Y luego confirmó su obstinación de 13 años a partir de que su némesis Fidel Herrera se hizo candidato a la gubernatura (y de paso, de un plumazo, borró a todos los que en su momento también fueron opositores sin tanto alarde): “Dediqué trece años de mi vida, trece años de mi vida a documentar el atraco a las arcas públicas de Veracruz”.

En honor a la verdad, habrá que decir que Yunes fue quien efectivamente puso las denuncias para que procediera todo la catástrofe Duartista… pero también fue él quién la provocó, hizo la campaña y armó el teatro.

La captura de Duarte en definitiva beneficia a Yunes Linares y le inyecta gas a su gobierno precisamente en un momento donde los cuestionamientos por temas como la seguridad, lo están causando mella; con la detención de su enemigo jurado, abandera su promesa de campaña en plena época electoral en Veracruz, además se le debe abonar que ningún priista, ni Peña, ni los senadores, mucho menos los diputados federales, actuaron en contra del gobernador. Yunes necesitaba noticias frescas y alentadoras para su gobierno, que difícilmente ha cumplido sus metas.

Y no porque en el panorama nacional no se reconozca el trabajo de PGR, sino porque el priismo en Veracruz está callado, muerto, sin ánimos de lucha y con pugnas internas. Básicamente se ve difícil que el PRI pueda cacarear un logro del gobierno federal en territorio veracruzano porque no se han visto aguerridos, se les han escapado denuncias, andan lentos en reaccionar. Se acabó el priismo contundente y eso lo aprovechará Yunes Linares para tener todos los reflectores a favor.

La detención se hace en un momento electoral, justo antes de comenzar las campañas, y así es la percepción en general. El problema es que el PRI tiene un presidente Peña Nieto desgastado, apurado por ganar su natal Edomex; en Veracruz, tenemos un gobernador más obsesionado por el pasado que por el futuro.

Con la captura de Duarte, a Yunes Linares le dan para lo que resta de su gobierno una permanente campaña electoral como el “justiciero” que lo metió al bote. Para muestra un botón: ya volvió a retomar la política electorera: volvió a atacar a López Obrador este domingo vía redes sociales.

Mientras tanto, en Guatemala, a Duarte lo recluyen a una prisión de alta seguridad en espera de su extradición. El vecino país centroamericano no tendría porqué negar la misma y se esperaría que el ex gobernador veracruzano esté pronto en suelo mexicano para responder ante la justicia. Se sabe que no hay denuncia alguna contra su esposa, y es muy probable que algún día nos enteremos de que Duarte se entregó a costa de que no le pasara nada su familia.

Mientras tanto ya saben qué pueden llevarle sus amigos, los pocos que realmente tenga: una caja de clips.

EPÍLOGO SOLITARIO: La noticia de Duarte opacó hasta el registro de candidatos de MORENA: no le pueden apostar todo al carismático lopezobradorismo.

EPÍLOGO ACOMPAÑANTE: A lo mejor Yunes Linares espera que en algún momento le dé un reconocimiento del gobierno guatemalteco. Ayer en la conferencia desde el vecino del sur, por ejemplo, nadie recordó al “justiciero cascarita” y que gracias a él Guatemala es libre de la maldad de Duarte. A lo mejor Daniel Ortega, el presidente guerrillero, le manda hacer una canción de trova… algo así como “La Niña de Guatemala”.

 

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